“UN TURISTA, UN AMIGO?”

“UN TURISTA, UN AMIGO?”

Desde hace muchos años, siempre he oído decir que esta tierra, nuestra tierra, vive del turismo. De hecho, desde que en 1961 se empieza a edificar lo que hoy conocemos como la zona de la playa de Palma -un modelo de zona turística que, después se fue extendiendo en otras zonas costeras de nuestro archipiélago- en las Baleares son miles las familias que viven del turismo.

Ya casi nadie recuerda el eslogan de la campaña “Un turista, un amigo”. Con este lema, repetido como un mantra, se quería dejar claro que los turistas llevaban trabajo, dinero, riqueza y prosperidad a nuestras islas. En los tiempos de esta campaña, todo el mundo coincidía en que no era importante sino necesario que los turistas volvieran a sus países, después de visitar nuestra comunidad, con un buen recuerdo, una buena experiencia. En los tiempos de esta campaña, todos teníamos claro que era muy bueno para la economía de nuestras islas y de miles de familias, que los turistas fueran tratados con la hospitalidad que siempre ha caracterizado nuestra tierra.

¿Qué ha pasado para que, desde hace unos años, el lema de muchas asociaciones cívicas haya virado hasta convertirse en “Tourist go home”? ¿Qué ha pasado entre un eslogan y otro? ¿Dónde se ha perdido la hospitalidad?

Está claro que la sociedad ha evolucionado y no es la misma que en los años 60. No entraré si hacia mejor o a peor. Esto es otro debate. Comercialmente hablando, el cambio ha sido radical. No queda nada de la Palma de los años 70. Si hecho la vista atrás, recuerdo la ciudad llena de gente paseando, entrando y saliendo de las pequeñas tiendas que había repartidas por el centro y por todos los barrios de la ciudad. Todavía no se habían implantado ni los grandes almacenes, ni las grandes superficies o cadenas comerciales. En cada barrio, era habitual encontrar uno colmado, lavandería, papelería, carnicería, pescadería, ferretería, frutería, estanco…

Palma hervía; la gente disfrutaba de pasear e ir de compras por los pequeños comercios. La voz de mis padres y abuelos aún retumba en mi cabeza cuando decían: ”madre mía está lleno de gente, qué gozada”. No se podía andar por la calle… pero nadie hablaba de masificación, ni que la gente “estorbaba”. ¡Y, eso que, para atravesar calles como Sant Miquel, Sindicat, Pas d’en Quint, Colon…. era necesaria una buena dosis de paciencia!

Ahora todo molesta; todo estorba. Increíble pero cierto. Parece que se ha puesto de moda emprender acciones contra el turismo, los cruceros, el alquiler vacacional y todo lo que implica la llegada de visitantes para pasar las vacaciones en nuestras islas. Es frecuente ver en lugares públicos y en paisajes urbanos mensajes de rechazo; pintadas, panfletos y pancartas colgadas en los balcones con frases turismofóbicas. También ha habido asociaciones cívicas que han convocado ruedas de prensa para manifestar su desacuerdo con el turismo.

Ante este hecho, yo me pregunto: ¿me gustaría visitar un país donde me dicen a la cara que no somos bien recibidos? También me vienen a la cabeza otros interrogantes como: ¿saben, quienes dicen que no quieren turistas, la cantidad de familias de las islas que viven gracias a la actividad que generen los visitantes? ¿Qué pasaría si dejaran de venir turistas a las Islas? ¿Conocen los lugares de trabajo que genera la actividad turística? Que yo sepa, no hay ningún plan económico sustitutivo que nos permita cambiar de modelo sin perder miles de lugares de trabajo (…)

Muchos de los que lloran contra los turistas protestan también contra los cruceros y la saturación que provocan. Pues bien, en los próximos 3 meses- junio, julio, agosto- solo habrá 16 días en que coincidirán 3 cruceros a la vez en Palma. 16 días de un total de 90 con 3 cruceros en la ciudad. Esto no es cada día Palma llena de cruceristas, tal y como algunos nos quieren hacer creer. Los cruceristas llegan días contados y tampoco tenemos que olvidar que muchos cruceros solo están en Palma unas horas; que no todos los cruceristas bajan a Palma y que muchos de los que bajan a tierra ya tienen excursiones programadas a otros lugares de la isla. Son turistas que llegan sin coche, ni vehículo individual y por tanto no saturan las carreteras porque se mueven por la isla con taxi o transporte público.

Desde Pimeco, nunca estaremos de acuerdo con manifestaciones en contra del pilar del modelo económico que nos mantiene. Somos partidarios de crecer con cabeza, de legislar para proteger el territorio, mejorar el servicio, cuidar, mantener, preservar… pero nunca estaremos de acuerdo con aquellos que ponen en marcha o maltrata los turistas. Pensamos que va contra la esencia hospitalaria de nuestra tierra y en contra de miles de familias que, como nosotros, los pequeños y medios comerciantes, saben cuánto cuesta poder empezar los días abriéndole al público la barrera (…)

 

Toni Fuster

Presidente de Pimeco

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Premsa

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