Palma, hoteles y comercio

Palma, hoteles y comercio

 

Bernat Coll i Fiol – Presidente

En estos momentos muchos de los debates sobre el futuro económico y turístico de nuestra tierra se han focalizado en Palma. No es de extrañar pues que, aparte del latente conflicto con la regulación del alquiler vacacional ahora haya surgido el de cuestionar si es positivo o no el crecimiento exponencial de los hoteles boutique del centro de la ciudad.

Hace solo 16 años había 15 hoteles de este tipo abiertos. Cuando acabe el año habrá licencias otorgadas para llegar a los 70 hoteles de este tipo duplicando el número actual.

Ante ello los hoteleros han reaccionado realizando una encuesta en la que querían pulsar la opinión de comerciantes y residentes respecto a las repercusiones de estos hoteles. Las conclusiones son muy positivas precisamente para los empresarios de estos hoteles.

Según esta encuesta los hoteles boutique mejoran la calidad del turismo, revitalizan negocios entre ellos los pequeños comercios, crean puestos de trabajo y mejoran el bienestar de los ciudadanos.

La realidad pinta muy bien sobre el papel. La verdad es que se ha invertido mucho y que los hoteles son un punto más a favor de la recuperación del casco antiguo de Palma. Ahora bien vayamos un poco más allá.

Desde Pimeco siempre hemos defendido que los excesos no son buenos para nadie. Que no puede haber un exceso de tiendas de souvenires, un exceso de franquicias, un exceso de oferta de alquiler vacacional o también un exceso de oferta hotelera por poner algunos ejemplos. Como se dice en buen mallorquín “totes ses masses fan mal”.

No se puede explotar en exceso una zona tan extraordinaria y revalorizada como el casco antiguo de Palma por que se puede caer en el eterno error de morir de éxito por la vía de la saturación.

Pues bien, lo que toca ahora es reflexionar acerca de cual es la justa medida para conseguir un equilibrio entre el uso hotelero, el vacacional y el residencial para que puedan coexistir sin molestias y favoreciendo otros sectores como por ejemplo el del pequeño comercio.

Este debate además debe realizarse de forma tranquila y sosegada y sin estridencias ni grandes titulares mediáticos si queremos evitar los denominados efectos llamada. Ahora bien, sabemos que en esta tierra esta es una tarea más que complicada.

Bernat Coll i Fiol. 

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