Entrevista a Franz Kraus, de Sa Fàbrica de Gelats y Fet a Sóller

Entrevista a Franz Kraus, de Sa Fàbrica de Gelats y Fet a Sóller

 

«Sin economía local, los pueblos se convierten en municipios dormitorio»

A Franz Kraus (Neuwied, Alemania, 1957) le gusta decir que él no emigró de su país, sino que simplemente decidió mudarse «un poco más al sur» de su lugar de origen. Apasionado del Mediterráneo y de todo lo mediterráneo, es copropietario y director general de Sa Fàbrica de Gelats y de Fet a Sóller, dos negocios «ya adultos», con más de dos décadas de trayectoria empresarial. Sus productos se venden en varios establecimientos comerciales del puerto de Sóller y del centro del pueblo, se distribuyen en todas las Islas y se exportan a bastantes países del norte de Europa. Con hasta setenta trabajadores en temporada alta, Sa Fàbrica de Gelats y Fet a Sóller son marcas con fuerte implantación local y orientación hacia el mercado internacional.

Pregunta.- ¿A qué tipo de productos se dedican ustedes?

Respuesta.- Nosotros somos un pequeño grupo de empresas productor, distribuidor y comercializador de alimentos ecológicos o naturales propios de la dieta mediterránea, una dieta antigua y afamada pero incluso aquí a veces olvidada por nosotros mismos. Yo estoy convencido de que es, a largo plazo, la más saludable; por eso ofrecemos al consumidor la alternativa de alimentarse con ese tipo de productos. Tenemos ahora un nuevo proyecto, Horts de Sóller, que está pensado para fomentar el cultivo ecológico de cítricos y que también va en la línea de aprovechar la riqueza de la tierra y de la cultura alimenticia de aquí.

P.- ¿Cómo ve la actividad del sector en un municipio como el de Sóller?

R.- Sóller es un pueblo bastante aislado. Tenemos una frontera natural por el peaje del túnel. En la comarca hay pueblos como Bunyola que podrían ser un buen mercado para nosotros, pero que no pueden aprovecharse. Yo soy partidario de que se suprima el pago del túnel cuanto antes. Entiendo los argumentos en contra, pero no creo que vaya a haber saturación turística por la eliminación del peaje y, sin embargo, el mallorquín puede tener más interés en venir a Sóller, si no en verano, sí en otras épocas del año.

P.- ¿Qué más se podría mejorar en Sóller para estimular el comercio?

R.- Yo creo que quienes trabajamos en el comercio no podemos pensar que los políticos son los que tienen que arreglarnos el negocio. Cada uno tiene su propia responsabilidad y un político no puede solucionar nada, excepto algunas circunstancias generales para la población. Primero es el empresario mismo el que tiene que cambiar las circunstancias a su favor para mejorar su negocio. Después cualquier municipio tiene que pensar también en la economía local porque, sin economía local, los pueblos se convierten en municipios dormitorio; y los municipios dormitorio no son lo mejor socialmente, porque en esos lugares las personas cada vez tienen menos contacto entre ellas.

P.- ¿Qué aportación hace la empresa autóctona a la sociedad?

R.- El empresario multinacional tiene como meta la rentabilidad, y punto. El empresario local por supuesto que necesita rentabilidad, pero sus decisiones también se ven influidas por el corazón. Aquí esas decisiones son en favor de Mallorca. Está claro que, sin empresarios, no hay trabajo. Y está claro que una sociedad necesita contar con la valentía del empresariado, con su iniciativa a la hora de crear riqueza en la zona.

P.- ¿Por eso invierten ustedes aquí?

R.- Así es. Nuestras empresas optan por invertir aquí, para adquirir una cierta fuerza, porque si la empresa tiene una determinada dimensión, necesita hacerse fuerte. Yo, por ejemplo, tengo responsabilidad hacia setenta familias, las de mis trabajadores. Los trabajadores tienen que vivir bien y tener un sueldo digno. Cualquier empresario tiene que mirar por los beneficios, pero también tiene la obligación de pagar bien y de mejorar la formación del empleado. Al final, es una inversión. Si tienes gente con ganas, orgullosa de trabajar para tu empresa, el rendimiento es mayor.

P.- ¿Es España un buen país para hacer negocios?

R.- Todos los países tienen sus dificultades. Aquí veo como un problema el centralismo político, porque cada región tiene sus propias características y, además, la multiplicación de las administraciones públicas sale cara. El modelo del centralismo es del siglo pasado; hay que ir cambiándolo, no con una revolución pero sí con una evolución. Y en España el Gobierno central se tiene que poner las pilas en muchos otros temas.

P.- ¿Por ejemplo?

R.- Por ejemplo, con el excesivo precio de la electricidad y las conexiones de los políticos con las multinacionales del sector energético. Madrid tiene que espabilarse y reestructurar el mercado, aunque sea un tema complejo. Con la factura energética, nos toman el pelo, también al pequeño comercio, porque para nosotros es un gasto altísimo.

P.- ¿Qué otros problemas afronta la pequeña y mediana empresa que opera en España?

R.- La burocracia y los malos servicios de la administración pública, aunque es un problema más a nivel nacional que local. En Baleares últimamente veo voluntad de mejorar y, sobre todo, de superar la corrupción. Además, ahora la juventud está más formada y eso es importante para poder competir con otras regiones de nuestro entorno. Aquí, ante todo, tenemos que pensar que somos europeos y valorar la ventaja de vivir en un conjunto de países unidos. Es esa unión la que nos hace más fuertes. La cultura europea existe y, sin ir más lejos, puede verse aquí, en Sóller, donde los franceses dejaron su semilla y su pensamiento, que ahora se mezcla con la influencia de los ingleses y alemanes, y que le da un toque muy internacional al pueblo.


Sa Fàbrica de Gelats y Fet a Sóller están en la plaza del Mercat de Sóller y en la calle de la Marina del puerto de Sóller. También venden en www.gelatsoller.com y en www.fetasoller.com.

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