Aeropuerto… ¿Competencia des… igual?

Aeropuerto… ¿Competencia des… igual?

 

90 millones de euros. 15.000 millones de las antiguas pesetas. Esta es la jugosa cifra de volumen de negocio que se mueve cada año en las zonas comerciales del Aeropuerto de Palma de Mallorca.

No está nada mal teniendo en cuenta los millones de clientes que pasan forzosamente por delante de estos comercios y que tienen que pagar unos precios nada baratos para adquirir alguno de los productos que se encuentran a la venta. Por no hablar de las botellas de vino, aceite, hierbas o cualquier otro producto local que no podemos embarcar en nuestra mini maleta como equipaje de mano, pero pasados los controles de seguridad si podemos comprar, en las tiendas de nuestro aeropuerto.

Por cierto… Ya puestos y dado que hablamos del aeropuerto a ver si nos ponemos de acuerdo en el nombre de una vez y nos decidimos, o lo dejamos como está. Es que en hasta eso nos cuesta tomar una decisión valiente en esta tierra.

La cuestión es, como decía antes, que todos estos millones de euros generados comercialmente no revierten en la economía de las Islas. Si se dejan de lado los puestos de trabajo que se generan, que esto si que es obvio que queda aquí en forma de sueldos, el resto de los beneficios conseguidos por las empresas, más los impuestos que pagan vuelan hacia Madrid a las cuentas de AENA.

Eso, por no hablar de que la mayoría de tiendas existentes corresponden a franquicias foráneas que tienen el músculo económico para soportar las exigentes condiciones económicas que impone el ente aeroportuario.

No sé si utilizar el término competencia desleal por que puede que no encaje exactamente a la hora de definir estas circunstancias. Puede que el concepto más bien fuera el de competencia desigual.

Lo que es patente es que el comercio local se ve perjudicado por que no puede competir en igualdad de condiciones. Nuestra economía se ve también perjudicada por que un montón de euros  desaparecen y no vuelven.

Sería deseable en todos los extremos que en Baleares tuviéramos poder de decisión en nuestra principal puerta de entrada. La cogestión no solo debe servir para regular el tráfico sino también para poner orden en el sector comercial y favorecer a las empresas locales. El Aeropuerto de Palma no puede ser un clon comercial de cualquier otro. Debe estar repleto de comercios locales y de producto de proximidad. Seria una fórmula estupenda para marcar la diferencia y vender la imagen de que aquí somos diferentes y apostamos por la calidad.

Por ahora todo esto queda en un deseo pero puede que algún día nuestros políticos de turno cambien la historia, por que sin ellos no podremos hacerlo los mortales.​

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Premsa

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