Nuevos tiempos

Nuevos tiempos

Soplan nuevos tiempos y toca cambiar el chip. Así de claro y sencillo. Esta es la mentalidad que todos los que trabajamos en el pequeño comercio tenemos que adoptar si queremos andar al mismo ritmo que nuestra sociedad, un ritmo acelerado que tenemos que seguir si o sí.

En este paradigma necesario del cambio de mentalidad hace falta antes de que nada transformar la forma en que los ciudadanos perciben la realidad del pequeño comercio. Digo esto por qué tendríamos que conseguir, entre todos, que la gente de la calle deje de ver el pequeño comercio como empresa privada y pase a verlo como una entidad que hace latir nuestras calles y plazas.

El pequeño comercio ejerce un papel vital para los barrios y pueblos. Cohesiona, une, da vida y sobre todo ayuda a generar identidad a un lugar. Desafortunadamente si hoy viajamos a grandes ciudades de todo el mundo comprobaremos como se ha extendido un modelo de comercio replicado a partir de la existencia de franquicias de forma que resulta exactamente igual estar en Londres, Madrid o Nueva York. Todo es igual… Y cuando se da esta uniformización estamos perdiendo mucho por el camino.

¿Os habéis preguntado alguna vez qué sería de nuestras ciudades sin este pequeño comercio? Os invito a hacer esta reflexión y a sacar conclusiones.

Yo ya lo tengo claro. Al pequeño se le tiene que apoyar no por qué sí,  sino por qué tiene una función social, por la humanidad que desprende y porque crea lugares de trabajo  más estables y de mayor calidad que otros tipos de comercio más grandes. Es decir, el pequeño comercio crea riqueza en el sentido económico y también en el sentido cultural y social.

Hacer de la diferencia una virtud, de la sonrisa y la atención una característica, de la proximidad una señal de identidad será la clave. Pero no basta con creerse estos valores. Los tenemos que hacer llegar a la sociedad para que crean, más que nunca,  en todo lo que representamos.

Esta es sólo una de las muchas luchas y tareas que tanto a mí como la nueva junta de Pimeco nos quedan por delante. De hecho, ya hemos iniciado esta andadura. Topmanta, alquiler vacacional, Plan director de equipamientos comerciales, turismo de cruceros, regulación de rebajas, digitalización del pequeño comercio… La lista de tareas pendientes es larga pero estamos animados y con ganas de darle el papel protagonista que le corresponde al pequeño comercio de Mallorca.

Toni Fuster 

Presidente de Pimeco.

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Premsa

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