El delicado equilibrio entre comercio virtual y real

El delicado equilibrio entre comercio virtual y real

No pasa ni una semana en el que no se haga público un nuevo dato sobre el crecimiento imparable que está teniendo el comercio electrónico. Estamos viviendo una nueva revolución en la que los hábitos de los consumidores están evolucionando a una velocidad vertiginosa dirigiéndose hacia el mundo on line. Esto ya lo han entendido las grandes marcas que han apostado por este nuevo comercio a distancia. Este fenómeno lo tiene también que comprender y asumir el pequeño comercio si quiere trazarse un futuro consistente.

Este comercio tiene que estar presente en redes sociales y tiene que vender pero no a cualquier precio. Cada pequeño establecimiento conoce sus fortalezas y tiene que saber si le compensa realizar una importante inversión en ecommerce. Se tiene que estudiar si le saldrá rentable la venta on line o si, por el contrario tiene que orientar sus esfuerzos hacia la mejora del producto, una mayor especialización o la fidelización del cliente a través de sistemas más o menos clásicos.

Lo que si está claro es que ningún comercio puede abandonar su imagen en la red. Hay que intentar estar presentes y tener el control de esta imagen y esta es una batalla que aún no está ganada. Felicito a las administraciones que están intentando ayudar con subvenciones en esta línea. Hay que ampliar estas ayudas y dar más facilidades administrativas a los comerciantes para acceder a ellas.

Por otro lado no tenemos que ver a Internet como la solución a todos los problemas del pequeño comercio. Si todos nos vamos a la red, ¿Quién quedará en nuestras calles y plazas? ¿Quién generará este papel de dinamización social en nuestros pueblos y barrios?

Es vital que lo real prevalezca sobre lo virtual en materia comercial. Nada puede sustituir las recomendaciones que te puede dar un comerciante. Nada da más garantía al cliente a la hora de preservar sus derechos que un comercio tradicional. La red no genera empleo ni riqueza a nivel local. No revierte sus impuestos en los municipios en los que vivimos. El pequeño comercio si lo hace.

Por ello, precisamos de una regulación más estricta en Internet. Los grandes operadores del ecommerce como Amazon o Google, por citar algunos, deben tener claros algunos límites como la tributación en el país de venta. Todos debemos jugar con las mismas reglas y esto no está ocurriendo en estos momentos. Precisamos de cambios legislativos y tienen que ser inmediatos. Vamos a ver quien se atreve a realizarlos. ​

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Premsa

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