Cruceros

Cruceros

Otro verano más hemos desatado la polémica en un tema tan trascendente y delicado para todos como es el del turismo. Otro verano más empezamos a lanzar impactos contra la principal industria de nuestra tierra.

Estoy hablando de lo que algún medio ya ha bautizado como Crucerofobia. Hay que andarse con mucho ojo en este tema por diferentes aspectos pero sobre todo por que no se debe jugar con las cosas del comer.

En primer lugar no podemos permitirnos el lujo de ofrecer al mercado internacional una imagen de que aquí no nos gusta el turista incluido el que llega embarcado en un crucero.

Por otro lado no olvidemos, de ninguna manera, que este turista desembarca en Palma con una importante capacidad de gasto y con la voluntad de hacerlo como en otros puertos mediterráneos. Por lo tanto es un visitante atractivo para el pequeño comercio. Dinamiza comercialmente la ciudad en un momento muy necesario para la recuperación del consumo y las ventas.

Además, ahora que apelamos a la desestacionalización, es un turista que no solo se concentra en los meses de verano si no que, cada vez más, se reparte a lo largo del año incluyendo el pleno invierno. No en vano hemos aumentado en un 166% los cruceristas solo entre enero y febrero.

Por las informaciones que tenemos y que se han ofrecido en los medios, el argumento de la elevada contaminación de estos barcos cae desde el momento en que se compara con los consumos o contaminaciones del tráfico aéreo. Nada tienen que ver. De hecho las navieras toman unas medidas medioambientales como en pocos sectores de transporte.

Sí que puedo coincidir en el hecho de que no es recomendable la coincidencia de 8 o 9 barcos haciendo escala en el mismo momento en el puerto de Palma. Debemos racionalizar estas escalas y repartirlas en el tiempo. Así disminuiremos esta sensación de saturación que, a veces todos hemos sentido en el centro de la ciudad.

Afortunadamente la respuesta que tuvo la manifestación en Palma convocada en Palma el pasado fin de semana fue muy sintomática del sentir generalizado de nuestra sociedad en esta cuestión.

Y es que el turista de cruceros es muy bueno para nuestra tierra y este tipo de turismo tiene y puede seguir creciendo. Hay margen para ello pero siempre y cuando se realice de forma ordenada y como digo racional.

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Premsa

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